Viernes, 19 de octubre de 2012. En las últimas semanas la posibilidad de ser aprobada la iniciativa de reforma laboral es alta y real. El PAN y PRI buscarán dar luz verde en los próximos días pese a la oposición de diversas organizaciones sociales y las tribus partidarias de la izquierda.
La reforma laboral, argumentan sus promotores políticos y empresariales, ofrecerá mecanismos más flexibles de contratación, situación que apuntalará el crecimiento económico y reducirá las altas tasas de desempleo, igualmente modificará positivamente las capacidades productivas empresariales, incentivando las oportunidades de empleo y el incremento de la inversión extranjera.
A nivel conceptual la Iniciativa de Reforma Laboral plantea: legalización del outsoursing, flexibilidad laboral, transparencia de sindicatos, recorte de derecho a huelga, pago por hora y ampliación de contratos de prueba. En lo general, la iniciativa modifica la relación obrero-patronal y busca facilitar la contratación con:
- Contratos a prueba por 30 días.
- Contratos de capacitación de 90 días.
- Contratos por tiempo indeterminado.
- Jornada semanal flexible.
- Días de descanso flexibles.
La Iniciativa de Reforma Laboral supone brindar mayores condiciones para facilitar la contratación, pero igualmente amplia las condiciones de despido y permite el libre e indiscriminado outsourcing (subcontratación). Por lo tanto y desde una perspectiva general, la Iniciativa de Reforma Laboral no busca modificar en lo sustancial esquemas vejatorios de relaciones laborales actualmente en ejercicio, por nosotros conocidos.
Sin lugar a dudas es necesaria la creación e implementación de reformas en lo laboral, pero ¿cuál es el tipo de reformas que necesitamos, las cuales siendo sensibles y congruentes resuelvan nuestras condiciones y perspectivas de empleo?. La actual Iniciativa de Reforma Laboral constituye la legitimación en grandes rasgos de varios de los esquemas laborales y de ejercicio profesional sin garantías y de carácter abusivo que actualmente operan en nuestro país.
¿Tienes dudas de lo que comento? Es simple confirmarlo dentro de nuestra instancia disciplinar, la arquitectura: Preguntarle a tu amigo, compañero de clase o generación, al recién egresado o al arquitecto con experiencia que tipo de relación laboral vive o experimenta, ya sea en la iniciativa pública o mayormente en la privada. Si hay una profesión que viva dentro de esquemas laborales sin mayores prestaciones o seguridad es, sin duda la arquitectura. Por horas, por láminas, por avances, por entregables, desde tu casa, pocas horas a la semana, flexibilidad, etc…¡
Y, ¿Es necesario pronunciarnos como arquitectos? Es ideal, por lo menos buscar enterarnos, discutir y reflexionar sobre la Iniciativa de Reforma Laboral y las posibles repercusiones dentro de nuestro ejercicio profesional, pero el desinterés ha reinado dentro de aquellas instancias que podrían o deberían ofrecer opiniones más de fondo y peso como las facultades y escuelas de arquitectura y las instancias gremiales de arquitectos.
Mientras tanto, continuaremos pensando en aquellas modificaciones o propuestas de transformación trascendental de las relaciones sociales de nuestras ciudades y país por medio de la proposición de espacios habitables congruentes y relucientes, pero siendo incapaces de definir aquellas instancias mínimo-ideales para trabajar.
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