Jueves, 27 de octubre de 2016. Imagen © Notimex, 2019. Tres derrumbes se han registrado durante estas últimas semanas en la colonia Santa Fe, donde diversos departamentos fueron desalojados, el más reciente, en la madrugada de este miércoles, y fueron evacuadas 116 personas de tres torres próximas a la barranca.
El modelo económico neoliberal, dominante y hegemónico, aquel que ha definido y prescrito durante más de tres décadas la condición de gobiernos y sociedades en prácticamente la totalidad del mundo -obviamente incluyendo a México-, constituye un paradigma cuya naturaleza fundamental es situar al mercado como prioridad absoluta y rector de las relaciones sociales. En este esquema, la "libertad" económica prevalece como valor supremo, mientras que la libertad política -entendida, entre otras dimensiones, como la gobernanza democrática, la participación ciudadana efectiva y la capacidad de contar con un gobierno verdaderamente representativo- asume una posición secundaria, subordinada e instrumental.
Bajo esta lógica de mercantilización generalizada, las sociedades pierden progresivamente su constitución cívica y ciudadana, trasladándose hacia un ámbito social enteramente mercantilizado donde las relaciones humanas se reducen a transacciones económicas. Los espacios públicos, otrora destinados al ejercicio de la deliberación democrática y la construcción colectiva, se privatizan o se vuelven funcionales únicamente a intereses comerciales. La educación, la salud, la vivienda y hasta la seguridad se convierten en mercancías accesibles solo mediante la capacidad adquisitiva individual.
Así, ante la pérdida paulatina de ciudadanía y el debilitamiento sistemático de las instituciones democráticas, se favorece el ascenso vertiginoso de la población consumidora, figura que equivale a una población despolitizada, atomizada e incapaz de interactuar cívica y políticamente de manera significativa. Este sujeto neoliberal, definido por su poder de compra antes que por sus derechos políticos, carece de los vínculos comunitarios y las herramientas conceptuales necesarias para ejercer contrapesos al poder económico concentrado, perpetuando así un ciclo de desposesión política disfrazado de prosperidad material.

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